20 de maig 2010

"Si He Aprendido Algo Es Porque He Escuchado Mucho"

Claret Serrahima, diseñador
IMA SANCHÍS, 20 de mayo de 2010 - LA CONTRA - LA VANGUARDIA


Tengo 59 años bien usados. Estoy casado y tengo dos hijos y un estudio de diseño. Creo en la democracia, pero no en esta que permite cuatro años de dictadura para que un loco, como Bush, asesine a un pueblo. La religión es un refugio de las dudas, prefiero la espiritualidad.

A mí me entusiasma la duda.

Incómoda pero fecunda.

Y las crisis, que sirven para reflexionar, diagnosticar y llegar a conclusiones. Una crisis matrimonial, por ejemplo, es muy sana, se dice todo lo que se tiene que decir, y luego decides: si te separas, es que ya era hora; y si no, has hecho un poco de limpieza.

¿Aplicable a la crisis económica?

Sí, pese a que hay gente que lo pasa mal. Y aplicable a la crisis política si sirve para diseñar otro modelo de convivencia.

Veo que cree en el ser humano.

Creo en las ideologías y capacidades individuales (Martin Luther King, Einstein, Gandhi, Jacques Lacan, Goethe...). Desconfío de las ideologías colectivas (Iglesia, militares, partidos políticos, familia olímpica...)

¿Sus obsesiones?

La cultura, la creatividad y la calidad por encima de la cantidad. Esa palabra que usan tanto los políticos, progreso, la asocian a la cantidad, los récords, ya sabe: "Hemos conseguido tantos votos, hemos sido visitados por tantos turistas". Y yo les diría: "¿Pero está bien lo que has vendido, es interesante?".

¿Qué significa ser creativo?

Pensar, observar, ser curioso, interesarse. La creatividad es el resultado de la investigación, nuevas maneras de mirar, de vivir, de expresar, de curar.

¿Y usted de dónde sale?

De una familia burguesa pobre de 13 hermanos, así que a mis padres ni los veía. Me hice a mí mismo, esta ciudad me ha educado.

Usted también ha participado en ella.

Llegó la democracia y pasamos de la UVI a la habitación 320, y cuando nos dieron el alta nos miramos todos y dijimos: ¿qué hacemos? Y con 27 años monté el Universal. La modernidad entonces era que el pinchadiscos fuera a Londres y comprara cinco discos.

Me gusta su sinceridad.

El Universal no era Bocaccio con su gauche divine,que si no eras filósofo o arquitecto no entrabas. En el Universal estaban acodados en la barra Quim Monzó, Ferran Adrià cuando hacía tortillas en Castelldefels y políticos que todavía corren por ahí. Pero yo no he sido moderno nunca.

Es un alivio oírlo.

Modernidad es una palabra que recogieron los políticos hace 20 años y siguen hablando de ciudad moderna. ¿Qué es la modernidad: el edificio Vela de Bofill y el fast food?Si se trata de eso, estoy fuera de órbita. Para mí, moderno es restaurar Santa Maria del Mar.

Esa Barcelona inquieta desapareció.

Cuando el mejor eslogan del Ayuntamiento es "La millor botiga del món", yo me voy, no quiero vivir en una botiga.

No se ha ido muy lejos.

Soy miedoso, me da miedo la noche, los aviones, que me parecen el cáncer contemporáneo: 30.000 aviones cada día contaminando el aire, ¿y me dicen que vaya a 80 kilómetros por hora?

Aquí vivimos hiperseñalizados.

Hiperseñalizados, hiperreglamentados, híper, híper, una manía muy de la izquierda. La de la derecha es la corrupción, casi prefiero el modelo italiano, donde roban los ricos y los pobres, aquí sólo roban los ricos.

¿Hay más temores?

A lo desconocido. De los 16 años a los 30 tuve pánico a las mujeres.

¿Por qué tantos pánicos?

Quizá la educación. Los chicos a un lado, las chicas a otro. Abrías el Paris Match y había hojas arrancadas: los anuncios de ropa interior. Yo estaba constantemente escapando de ese núcleo cerrado. A mí me ha salvado el mundo de la cultura.

Llene de contenido esa palabra.

El análisis del mundo y de lo humano a través de las artes. Pero entiendo su inquietud: hoy el arte está desapareciendo y la creatividad está en la ciencia más que en el arte.

¿Qué ha aprendido?

A tomarme mi tiempo ya estar cómodo donde estoy y con quien vivo, pero siempre tengo cierta incomodidad con las ideologías y pensamientos de ciertos sujetos.

¿Es usted un amigo incómodo?

Riño y soy inconformista, pero con cariño.

¿Cómo se ha salvado del narcisismo de este minimundo cultural catalán?

Soy introvertido y por tanto poco fatuo. El último trabajo que he hecho, y que se lo he regalado a mis amigos y algún político, es un póster numerado que dice: "Catalunya és una desgràcia, el català un desgraciat".

Provocador.

Creo que este país no funciona. Los catalanes somos cínicos y lo que nos importa es el dinero, nos venderíamos el país por nada, somos nacionalistas de fin de semana: el tortell, la sardana, els castellers, pero entre semana nos cargamos el país.

La autocrítica es sana, pero hay quien no le entenderá.

Los vascos, como tienen una lengua muy complicada, han defendido su identidad a través del territorio; en cambio, en Catalunya el territorio lo hemos olvidado, está hecho una porquería, y nuestra identidad se ha construido a través de la lengua.

¿Qué admira?

La coherencia y el conocimiento. Y soy un enamorado del huerto. Se me critica porque creo que todo y todos han de producir, y el huerto es el símbolo de ello. Tengo dos desde hace 30 años, son mi psicólogo personal. Yhay otra palabra importante: complicidad,que significa respeto. Si he aprendido algo es porque he escuchado mucho.

12 de maig 2010

William Kamkwamba: "Cómo Dominé El Viento" / William Kamkwamba: "How I Harnessed The Wind"

William Kamkwamba és un jove africà que, quan tenia 14 anys, davant una època de males collites i la forta fam que passava la seva família, va començar a mirar llibres i, interpretant els dibuixos, va intentar construir un rudimentari molinet de vent per sobreviure. I el molí va donar resultat: va aconseguir generar electricitat i també poder regar els seus cultius. Des de llavors, la seva vida va fer un gir inesperat.
Just a sota del vídeo, a l'opció de "view subtitles", es pot escollir veure'l subtitulat.
William Kamkwamba is a young african man who, some years ago, at the age of 14, with the help of some books and the pictures in them, tried to build a windmill. And he succeeded. And he not only could water his harvest and prevent his family from starving, but also generated electricity.
Subtitles are available in different languages.
(English with subtitles in different languages video)

"Si Uno Quiere, Puede Ser Un Dios"

Es pot estar més, o menys d'acord amb les experiències d'aquesta senyora, es pot creure més, o menys en el que explica, però m'ha agradat que novament reflecteix que no sabem què fem aquí, i molts ni ens ho preguntem. També m'agrada que novament reflecteix que som éssers capaços de qualsevol cosa per arribar més amunt que la resta i tenir més, i més, i més, sense tan sols preguntar-nos si és necessari, o si estem actuant bé.

"Si Uno Quiere, Puede Ser Un Dios"

Totó la Momposina, cantante colombiana escapada de un relato de García Márquez
IMA SANCHÍS, 12 de mayo de 2010 - LA CONTRA - LA VANGUARDIA


Soy atemporal, una niña que tiene 9 nietos y 3 hijos. Nací en Talaigua, en la isla de Mompós, de ahí mi nombre, y vivo en Bogotá y en el mundo. Mi política es la música, con ella represento a mi país. Creemos que dirigimos la vida, pero somos conducidos, no se ve pero se siente

Todo tiene su propia melodía, lo vemos en el hombre y también en el universo: no hay dos estrellas iguales.

Caray.

Usted es Dios y yo también. Somos partícula exacta de la creación.

¿En su familia hay chamanes, santeros?

En Talaigua hay personas que manejan la sabiduría de la cotidianidad, el respeto al Sol y la Luna, a los cuatro elementos y a la madre naturaleza.

¿Y?

Que ahí está todo, incluido el significado de nuestra estadía aquí en la Tierra. Parece que tuviéramos el libre albedrío, pero no existe, las leyes del equilibrio nos manejan. Cuando uno se levanta, se pregunta: "¿Quién soy?, ¿qué estoy haciendo aquí?".

¿Eso se pregunta por las mañanas?

¡Claro!, ¿usted no?

Así como quien se lava los dientes, no.

Pues responder a eso tiene que ver con tu esencia, la que transita de reencarnación en reencarnación.

Cuente, cuente…

Hace cuarenta años fui por primera vez a Francia y supe que ya conocía aquel país. Fui al monasterio al que iba Carlomagno. Reconocí cada peldaño de su escalera, supe que había estado allí como niña. En la parte alta oí unos coros cantando.

¿Y?

"¡Qué bien cantan los monjes!", dije, pero no había monjes cantando; o sí, y simplemente no podíamos verlos. Y todo esto no tiene nada que ver con el chamanismo, sino con la sensibilidad profunda, porque si uno quiere puede ser un Dios, y si se pone, puede sanar, sólo hay que quitarse la maleza.

¿Qué es eso?

El egoísmo, la mentira, los malos pensamientos; hay que ponerse armónico con el universo, y eso se ve en la cara. Pero en este momento en el mundo todos estamos enfermos por las ansias de tener, cuando en realidad todos somos ricos: tenemos la vida.

¿Y usted ha sanado a alguien?

¡Claro que sí!, con la música. Cuando canto en Estados Unidos o en Europa, muchos colombianos descubren que no son de aquí, que son de allá, de un lugar donde a las cuatro de la mañana el sol resplandece, donde escupes una semilla y nace una planta.

Pleno corazón del realismo mágico.

Donde yo nací somos anfibios, cuando crece el río Magdalena se levantan las casas con estacas y nos movemos con canoas. Todo lo que cuenta García Márquez, la Mamá Grande con su péndulo..., pues yo ahora mismo le digo cuántos muchachos va a tener.

¿Usted cree en la magia?

Me sucede todo el rato. Una vez en Palenque, un asentamiento africano, organizamos un bullerengue: reunión de tambores, cantadoras, palmas y coros. El tambor se pasea anunciando que en la esquina de la casa de la Mamá Grande está todo preparado.

¿Usted era la Mamá Grande?

Así me dicen. Ese día dormí en casa de un gran tambolero, y cuando me acosté en la hamaca vi a un negro fornido, esperé a que entrara, vino hacia a mí..., y me atravesó.

¿Un espíritu?

Sí, al día siguiente me aclararon: "Es nuestro difunto tío". Gabo transmite las historias de la gente con su pluma mágica. Se trata de lo que uno ve pero no entiende, o que entiende pero no ve, tan real como eso.

¿A qué tipo de familia pertenece?

Mi papá es oscuro, mi mamá clara, su papá, mi abuelo, era músico, componía operetas y dirigía un teatrillo, pero se enamoró de quien no debía. En la época de la colonia si tú descendías de españoles, pertenecías a la primera categoría. Había cuatro.

Ya.

Pero había primera de primera, segunda de primera, tercera, cuarta de primera. Cuando un hombre de primera de primera se enamoraba de una indígena, pasaba a la cuarta de cuarta y entraban en la casa por la puerta falsa. Pero resulta que los de primera primera se murieron y ahora la casa es nuestra.

¿Y usted iba descalza por la calle?

No, porque mi papá era zapatero. Iba siempre bonita. Pero a los 8 años llegué a Bogotá y viví la violencia. Una queda marcada toda la vida cuando camina por encima de los muertos, aunque lleve zapatos bonitos.

¿Y qué ha entendido?

Que las desigualdades han ido progresando por las ganas de tener y de querer ser estrellas a cualquier precio.

¿Ha sufrido violencia?

Llovía en París, me guarecí en un bar, el dueño me sacó a empujones y me tiró al suelo; por ser oscura, presumo. Ami papá lo perseguían por ser liberal y tuvimos que vivir escondidos. Pero yo cada día doy gracias.

Por qué.

Por haber escogido de una manera intuitiva recuperar la música de nuestros ancestros, indígenas y negros.

¿Fue difícil?

Cuando empecé a salir al escenario con cinco hombres músicos me tildaron de promiscua. Defender la música tradicional - decían que ni existía-me convirtió en una guerrera. Con el tiempo eso me afectó a la garganta, me quedaba afónica de puro coraje.

...

Incluso tuve que buscar una antropóloga para librar mi batalla. Ahora la música popular se estudia en la universidad. A través de la música se pueden formar buenos ciudadanos; si uno ama su identidad, no es fácil comprarlo con unas zapatillas Nike.

8 de maig 2010

"Yo Era Un Fantasma Que Vagaba Enganchado Al Pasado"

Miguel Fuster, dibujante de cómics, quince años viviendo en la calle
IMA SANCHÍS, 08 de mayo de 2010 - LA CONTRA - LA VANGUARDIA

Tengo 65 años. Nací y vivo en Barcelona. Estoy divorciado, me casé a los 19 años, y tengo un hijo de 45 años. No acabé Bellas Artes. Fui un dibujante de éxito en los años 60 y 70, una vida poco saludable me dejó en la calle, ahora he recuperado mi libertad. Soy agnóstico.

Quince años en la calle son muchos.

Han sido quince años de dolor, desesperanza, miedo, vergüenza y culpa.

¿Cómo llegó ahí?

Venimos de Aragón. Mi madre hacía faenas y en el DNI de mi padre ponía "jornalero". El señor Antonio tenía una paradita que me cogía de camino hacia el colegio, vendía cómics.

Y se aficionó.

A los 17 dibujaba portadas de novelas románticas, me ganaba muy bien la vida. Mi casa siempre estaba llena de amigos, mucha juerga, una vida bohemia. Pero a los 45 años mi pareja me abandonó y poco después se me incendió el piso.

¿Ya bebía?

Tres o cuatro cubatas al día. Aguanté en el piso quemado un año y fue entonces cuando me alcoholicé. Pese a la insistencia de mis amigos, no quería arreglarlo, demasiados recuerdos, pero les prometí ducharme cada día para no coger hidrofobia.

¿Hidrofobia?

Cuando estás alcoholizado, tienes fobia al agua. A las cuatro de la madrugada empezaba el síndrome. Me iba al bar: cuatro barreges (cazalla y aguardiente), y dos litronas para casa. Luego, el grito de guerra.

¿Qué es eso?

Te provocas el vómito porque no aguantas la bilis. Cuando el mono había pasado, podía dibujar. Pero llegó la crisis y me quedé sin trabajo y en la calle.

¿Y de pensión en pensión?

Tenía amigos que me traían dinero, incluso mi querido hijo, pero yo me automarginé. No quiero que mi hijo se sienta culpable, que piense que no hizo suficiente por mí, porque eso no es cierto, tú mismo te destruyes y sólo tú puedes decidir salir de ahí.

...

Al principio dormía con otros indigentes, bebía para emborracharme. Una noche casi me ahogo en mis propios vómitos, una chica tuvo que hacerme el boca a boca para sacármelos de la garganta.

Sórdido.

Mucho. A partir de ese día sólo bebía para paliar el mono. No soportaba las penas de los otros y me fui a pasar las noches a Les Planes. De día bajaba a Barcelona y vendía cuadritos de toros y sevillanas. Las noches en el bosque eran terroríficas, pero pasaba más miedo en la ciudad.

Le agredieron.

Unos chavales, primero, me hablaron, luego me clavaron un adoquín en la nariz. Perdí el conocimiento. Ese es el riego de la ciudad. En el bosque al menos estaba solo, y aquella soledad me salvó de perder la cabeza.

No entiendo por qué.

Allí no me sentía un indigente, sino Miguel solo en la montaña, aunque apenas dormía, por frío y por miedo. Me cubría de periódicos, plásticos, la manta y hojas. Y me ponía un tablón de madera en la cabeza para tenerla protegida si me atacaban. Guardaba dos cuchillos en la entrepierna. Una noche apareció una jauría de perros salvajes.

...

Supe que si olían el miedo estaba perdido. Me alcé con los dos cuchillos y grité como un loco. Se fueron. La ventaja del frío es que te quita el miedo. Pero estaba muy débil, tan sólo ingería Coca-Cola, azúcar y vino. No he conocido a nadie en la calle que no sea alcohólico. Somos muertos en vida y el alcohol es el único anestésico.

¿Por qué dejó de emborracharse?

Temía quedar inconsciente, desprotegido. El fin de semana era terrorífico: los chavales salen de fiesta y, si se fijan en ti, estás perdido. Cuando dormía en los cajeros entraban continuamente a hacerse rayas de coca.

Usted también debía de dar miedo.

Sí, a la chavala que no se atrevía a entrar a sacar dinero... Yo pedía disculpas y salía. La gente te mira con aprensión, y está en su derecho de mandarte a hacer puñetas cuando pides, pero algunos ni te miran, como si no existieras, eso duele. Luego están los que te apartan de un puntapié: "¡Quita, escoria!", ese momento, repetido una y otra vez...

...

Pero también he encontrado gente muy buena: el dueño de Piera me daba material para pintar, y Manel, el del colmado, me daba melocotones e insistía en que comiera; a esa gente no la olvidaré jamás. Durante una época conviví en una pensión con una chica heroinómana, Victoria. No había sexo, sólo afecto, una buena chica que acabó muerta en un callejón por sobredosis. Se despidió de mí con un beso: "No quiero que vivas mi decadencia". Tenía 33 años.

¿Se prostituía?

Sí. La vida de las putas es trágica, y muchas al verme con el mono me han ayudado.

¿Qué pensaba de sí mismo?

Que mi vida ya había acabado. Era un fantasma que vagaba, enganchado al pasado, atrapado en mí. Pero los voluntarios de Arrels me salvaron, me ofrecieron ayuda y decidí probar una vez más. Le pedí al doctor que me permitiera desintoxicarme sin medicación, no quería estar alelado, y aceptó; y la asistenta social accedió a que no hiciera los cursos y me dedicara a pintar. Me dieron confianza y resultó.

¿Y cómo se siente ahora?

Como un viejo recién nacido.

¿Ya había intentado desintoxicarse?

Sí, más de veinte o treinta veces. Pero ya llevo ocho años sin beber. En Arrels he encontrado una especie de familia.

6 de maig 2010

"Nuestro Cerebro Puede Saber Y No Saber Al Mismo Tiempo"

Shlomo Breznitz, que investiga el estrés y la restauración cognitiva; creador de Cognifit
LLUÍS AMIGUET, 06 de mayo de 2010 - LA CONTRA - LA VANGUARDIA


Tengo 74 años: escapé de los nazis de Eslovaquia a Israel. Hablar eslovaco, húngaro, alemán, hebreo e inglés me ayuda a mantener el cerebro en forma: o lo usas o lo pierdes, y si lo usas más, tienes más. Fui diputado, pero no sé votar lo que no creo, por eso volví a investigar.

En el ejército israelí estudié las reacciones de los soldados ante el miedo y el estrés.

¿Y qué descubrió?

Algunas cosas, pero después de 50 años investigando el estrés y el sistema inmunológico; la esperanza y el deterioro cognitivo en la Universidad Hebrea, Stanford, Berkeley, la Rockefeller y el National Health Institute de EE. UU.

Pues cuénteme...

Somos primates...

¡Qué me va a contar!

Y por eso nuestro sistema fisiológico está adaptado a miles de años en la selva. Allí las situaciones de estrés eran cortas e intensas.

O corres o te come el león.

Como un susto tremendo, pero corto. Y por eso ese estrés repentino de corta duración fortalece nuestro sistema inmunológico.

Si sobrevives al león.

... En cambio, el estrés moderno: ese que produce quedarse en paro o -peor aún- tener miedo a quedarse en paro o un jefe insoportable o la pareja mal avenida...

Angustia tenue, difusa e inacabable.

Es peor que el encuentro con el león porque no estamos preparados para él y, al contrario que el otro, deprime nuestro sistema inmunológico. De ahí que esas situaciones acaben a menudo por propiciar enfermedades crónicas o hasta un cáncer.

¿Cómo paliar ese estrés de cada día?

Estamos preparados para afrontar tragedias instantáneas pero no largos e interminables culebrones. Así que rompa la tensión cotidiana. Búsquese un momento sólo para usted: sin móvil, sin e-mails, sin obligaciones...

¿Un año sabático? ¿Una semanita?

Es suficiente con quince minutos cada día. Yo paseo cada mañana solo por las montañas de Haifa mirando el mar un cuartito de hora. Y luego vuelvo nuevo a trabajar.

¿Cómo trataban ustedes a los soldados con estrés postraumático?

Hay que actuar de inmediato: sacar al afectado del servicio y aislarlo para que se desahogue largo y tendido: llorar, expresarse...

¿Fuerzan un desahogo inmediato?

Sí, por eso es mejor aislarlo, para que no se contenga ni reprima por vergüenza ante sus compañeros, pero después de ese desahogo lo devolvíamos inmediatamente a su unidad, a su vida normal, sin dejar que se considerara a sí mismo enfermo. Creo que ese patrón sirve en la vida civil.

¿Y qué aprendió de la esperanza?

Su relación con la negación de la evidencia.

No sé si la veo.

Un fumador inteligente, por ejemplo, es demasiado listo como para negar la evidencia de que el tabaco le perjudica, así que negará de forma indirecta: dirá que sí va a dejarlo "pero no ahora".

¿Todos los adictos niegan así?

También creen que las consecuencias de la adicción afectarán a todos los demás adictos menos -y no querrán profundizar en el porqué- a ellos mismos. Así utilizan la capacidad de nuestro cerebro de saber y no saber al mismo tiempo. A menudo, a esa capacidad la denominamos esperanza.

¿...?

Lo observará no sólo con los adictos: también muchos enfermos terminales tienen el suficiente miedo para investigar lo que les pasa, pero sólo hasta cierto punto. A partir de ese cierto punto, el enfermo no quiere saber más. Niega la evidencia para dejar algún hueco a la esperanza.

¿Verdad a medias duele la mitad?

Y es más cómoda. Mantener la lucidez es un ejercicio tan duro como mantener la línea y no es una frase: la forma mental se mantiene exactamente igual que la física.

¿Sudando?

Sí, luchando contra la rutina producto de nuestro innato sentido del mínimo esfuerzo: desafiando la comodidad, el inmovilismo, la pereza mental, la aversión al cambio.

Por ejemplo.

Los occidentales acostumbramos a idealizar una vida en la que puedas vivir cerca de donde has nacido y si puede ser en la misma empresa siempre...

El ideal de ser funcionario del catastro.

Y nuestro cerebro para mantenerse en forma necesita justo lo contrario: desafío, reto, exigencia, cambio, movilidad.

Casi la mitad de los españoles vive en la misma ciudad donde nació.

Pues mal: no hay mejor estimulante mental que el cambio de trabajo, de ambiciones, de ciudad, de idioma, de cultura, de país.

El destierro es una maldición bíblica.

Pero muy saludable para el cerebro y para las sociedades que se renuevan con el estímulo mental de los recién llegados.

¿Es una aseveración científica?

Demostrable. Desde 1983 podemos observar cómo determinadas áreas neuronales se iluminan en pantalla al activarse.

¿Y eso qué probaría?

Demostré que era porque recibían más oxígeno, luego revivían, se rejuvenecían, creaban nuevos circuitos... Si no usas esos circuitos y activas nuevos, pierdes neuronas igual que si no usas músculo lo pierdes.

"Use it or lose it" (úsalo o piérdelo).

Por eso me especialicé en diseñar programas para ejercitar el cerebro.

¿El ajedrez o los videojuegos sirven?

Sólo para jugar al ajedrez o al videojuego: los ejercicios mentales para ser efectivos deben ser personales y modificarse continuamente para obligar al cerebro a adaptarse: ahí está el ejercicio: siempre en lo que más esfuerzo nos cuesta.

"Home" - Documetal / "Home" - Documentary

Un documental de Yann Arthus-Bertrand que crec que val molt la pena. Narrat gairebé com si fos un conte, aquest és un viatge que ens tansporta a un planeta Terra de fa bilions d'anys enrere, per comprendre el miracle i el misteri de la vida. Mica a mica, a través d'aquest viatge en el temps, ens anem apropant a l'actualitat i comprovant com aquell equilibri existent s'ha anat trencant.
No puc insertar directament el documental. Per veure'l, s'haurà de clicar al link que hi ha més avall, que us portarà a youtube. Aquí, com a vídeo, només he pogut insertar un petit reportatge sobre com es va fer el documental, i el tràiler d'aquest.
"Home" is a documentary by Yann Arthus-Bertrand. Narrated as if it was a nice tale, this film transports us to billions of years ago, at the very beginnings of life on Earth, where equilibrium and balance governed it all. Later on, as we approach present time along this journey through centuries, we face the evidence of the loss of that previously existing harmony.
I can not attach the film itself here, I can only attach videos for the making of, and the trailer of the documentary. To watch the complete documentary, you must click on the youtube link below (below the two videos).
"Home" - com es va realitzar:
"Home" - the making of:
(French with English subtitles video)

"Home" - tràiler:
"Home" - trailer:
(English with Spanish subtitles video)

"Home" - documental complert en espanyol (link de youtube):



"Home" - complete documentary in English with English subtitles (youtube link):

4 de maig 2010

Curt Animat: "Changes" / Short Animated Film: "Changes"

Un curt animat de Daniel Martínez Lara que m'ha agradat molt. Crec que és cert com la vida mateixa. A vegades ens pensem que fent un moviment canviarem alguna cosa d'un sistema que ens sembla que d'alguna manera no funciona... però és inútil, sembla que és impossible canviar res en aquesta societat... (almenys per ara!). Espero que us agradi, si decidiu veure'l.
This is a short animated film performed by Daniel Martínez Lara. I like this short a lot because I think it pictures reality very well. Sometimes we think we are changing something in our life, or in society... something we know it does not work very well on us... But in the end, without even noticing, we end up in the same wrong circle again.

27 d’abr. 2010

Tibidabo - Aeromàgic - El Magatzem De Les Bruixes I Els Bruixots / Tibidabo - Aeromàgic - Attraction In The Amusement Park

Pels que fa molt temps que no anem al Tibidabo... Però qui no ha pujat mai al mític "tren penjat"?

This is an attraction at the Barcelona's amusement park Tibidabo. Childhood memories for many of those who live in Barcelona and nearby areas.

(Catalan video)

Montserrat Caballé I Freddie Mercury: "Barcelona" / Montserrat Caballé And Freddie Mercury: "Barcelona"

Més moments d'història per recordar... El moment tan màgic del ressò d'aquestes fantàstiques veus, d'aquesta increïble cançó, pel cel de Barcelona. Inoblidable estiu de 1992.
History to remember: the 1992 summer Olympic Games celebrated in Barcelona, and these two fantastic voices that resounded through the city sky that magic night.

Pau Casals - Discurs Nacions Unides / Pau Casals - United Nations Speech

Fragments d'història per recordar, i un és aquest: el discurs que Pau Casals va fer a la ONU, al 1971, quan se li va atorgar la Medalla de la Pau.

History to remember: the speech Pau Casals gave at the United Nations, on 1971, when he was awarded the Peace Medal.

(Catalan-English video)

Randy Pausch - L'Última Conferència - "Aconseguint Els Somnis D'Infància" / Randy Pausch - Last Lecture - "Really Achieving Your Childhood Dreams"

Randy Pausch (23 d'octubre de 1960 – 25 de juliol de 2008) va ser professor d'enginyeria informàtica a la Universitat Carnegie Mellon, a Pittsburgh, Pensilvània, als Estats Units. Tot i estar patint càncer en un estadi ja incurable, va fer diverses xerrades sobre la importància de lluitar pel que un vol aconseguir en aquesta vida, i sobre la vida mateixa. Crec que és una bona manera de mirar-se les coses... si més no una bona lliçó d'optimisme. Reconec, però, que no sempre és fàcil lluitar pel que un vol i que, a més, surti bé.
Rand Pausch (23 October 1960 - 25 July 2008) was a professor at Carnegie Mellon Unversity, Pittsburgh, Pennsylvania, USA. Even though he knew he had a terminal cancer, he never stopped encouraging others to really try to achieve their dreams. Since then, this "Last Lecture" has touched many, many people's hearts.
Aqui hi ha una xerrada més curta:
Shorter talk:
(Spanish-English video)


Aquesta n'és una versió més llarga:
Longer talk:
(English with English subtitles video)

Paraules Per Reflexionar / Words To Think About

Aquest és un petit fragment d'unes paraules de Jiddu Krishnamurti (12 de maig de 1895, Madanapalle, Andhra Pradesh, India – 17 de febrer de 1986, Ojai, California, Estats Units), extret del documental "Zeitgeist Addendum". Si fos possible que tots obríssim bé els ulls d'una vegada i veiéssim l'absurditat de tantes de les coses que ens ocupen...

These are a few words from Jiddu Krishnamurti (12 May 1895, Madanapalle, Andhra Pradesh, India - 17 February 1986, Ojai, California, USA). This video is a fragment of the documentary "Zeitgeist Addendum". Maybe one day we will all see how absurd many of the things that concern us are.

(English with Spanish subtitles video)

26 d’abr. 2010

"Pensant En Els Altres" / "Pensando En Los Demás" / "Children Full Of Life"

Documental (programa "30 minuts" del Canal 33) on es fa el seguiment d'una classe d'un col·legi de Kanasawa, al Japó, al llarg d'un curs escolar (any 2002), on el professor Toshiro Kanamori posa especial atenció en ensenyar als alumnes els valors més importants de la vida, a ser feliços, i a crear forts vincles entre ells.
In this documentary we will follow Toshiro Kanamori's class during a full school year in Kanasawa (Japan), in the year 2002, and we will see how Mr. Kanamori tries to teach his pupils most important values in life, shows them to care about others and helps them create strong bonds of affection among them. English documentary is also attached, after the Spanish version.
(Catalan-Spanish video)
(1/5 part)



(2/5 part)



(3/5 part)



(4/5 part)



(5/5 part)

(English video)
(1/5 part)


(2/5 part)


(3/5 part)


(4/5 part)


(5/5 part)

Discurs De Steve Jobs A La Universitat De Stanford / Steve Jobs Speech At Stanford University

Steve Jobs és el president d'Apple Inc., una de les empreses més importants productora d'equips electrònics i software a nivell mundial. Aquest discurs que va fer al 2005 a la Universitat de Stanford demostra que, tot i les dificultats, a vegades amb insistència i creient en el que un vol, es pot aconseguir l'inimaginable.
This is the lecture Steve Jobs gave at Stanford University in 2005. With these words, the co-founder and chief executive officer of Apple Inc., encourages us to pursue our dreams no matter the apparent difficulties, as, sometimes, life's setbacks are new opportunities.
(Spanish-English video)

Més sobre aquesta entrada al bloc d'en Siknus ( http://siknus.cat/ ).

Aturem L'Escalfament Global / Stop Global Warming


"Los Humanos Somos Una Colección De Egoístas Codiciosos"

Joaquín Fuster, experto en neurociencia cognitiva, investigador y profesor en la UCLA
IMA SANCHÍS, 17 de abril de 2010 - LA CONTRA - LA VANGUARDIA
De la edad no me acuerdo, pero nací en Barcelona el último mes de 1929. Casado, 3 hijos y 6 nietos. ¿Política? La justicia. Dios nos trasciende, pero al mismo tiempo está en nosotros. Las religiones adoptan principios evolutivos básicos como el altruismo, la filiación y el amor.
Su apellido se asocia a bata blanca y cloroformo.
Cuatro generaciones de médicos, sí. "¡Voy a ser ingeniero!", proclamé harto de médicos, pero cogieron al diestro Manolete y en La Vanguardia explicaron todas las heridas, y me pareció irresistible.
Los genes.
Una vez terminada la carrera de Psiquiatría me fui a California con una beca a estudiar el cerebro. Mi padre, psiquiatra, con clínica propia, me dijo: "Vete, aquí (pleno franquismo) no hay nada que hacer".
Y fue uno de los primeros miembros del Instituto de Investigaciones Cerebrales de la UCLA.
Sí, hacía investigación y clínica, y todavía la hago como voluntario en una clínica de enfermos psiquiátricos de habla hispana.
¿Estamos más locos que nunca?
Estamos todos un poco trastornados, y sobre todo en tiempos críticos como los de ahora. ¿Sabe cuál es el problema?
¿Cuál?
La desconfianza, nadie se fía de nadie y por tanto la gente está crispada y los jóvenes tienen el futuro en entredicho. De ahí viene esta crisis, y es que la confianza es un atributo humano muy atávico, como la filiación.
Al final, todo se reducirá a una falta de amor.
¡Exactamente!, por eso san Agustín decía: "Ama y haz lo que quieras". Lo que he aprendido a lo largo de estos años es que cada ser humano es una parte íntegra de la sociedad, inseparable de los otros. Nuestra libertad existe -luego le explicaré por qué-, pero está ligada a la de los demás.
¿Sin confianza no hay evolución?
No, porque sin confianza no hay cohesión ni en la familia ni en el grupo.
Entonces algo hemos hecho mal por el camino...
Idealizar el yo. Somos una colección de egoístas codiciosos que no tenemos en cuenta las necesidades de los demás, entre las cuales las esenciales son el amor y la filiación. Entonces, en muchos sentidos, nos estamos suicidado evolutivamente. Y hay otra cosa.
¿...?
Estas virtudes evolutivas, la confianza y la cohesión del grupo, las aprovechan demagogos, políticos y tiranos para fines de grupos restringidos. Pero la sociedad occidental ha aprendido que la guerra ya no rinde; se ha hecho tan terrible que a la juventud ya no le interesa, y eso es algo nuevo y bueno.
¿Usted cree que el ser humano tiene memoria para no repetir los desastres?
De hecho, tenemos muchas memorias. La intuición, por ejemplo, es una forma de memoria inconsciente. La corazonada es un acto ejecutivo sin razonamiento lógico consciente, pero profundo y fundado.
¿Las hormonas superiores?
Exacto, que nos advierten lo que debemos hacer y no se equivocan; esto es memoria, es percepción inconsciente. Y también es la base de otra cosa: la sabiduría.
¿La sabiduría es inconsciente?
Sí, la sabiduría es también memoria, mucha de ella intuitiva y mucho más estable que las otras memorias. No te acuerdas de la fecha ni de la cara ni del nombre, pero sí de ciertos hechos fundamentales.
Entonces, ¿la sabiduría es de viejos?
Sí, la sabiduría se adquiere más y más con la edad mientras se van perdiendo las otras memorias más triviales.
Iba a hablarme de libertad, ¿recuerda?
Ja, ja, ja, sí, lo había olvidado. Me he pasado 45 años estudiando el órgano de la libertad: la corteza prefrontal, que nos permite elegir una cantidad ingente de fuentes de información para modelar nuestras acciones y construirlas de acuerdo con nuestra historia personal y la historia de la humanidad.
El 99% de nuestra percepción es inconsciente.
No sabemos conscientemente lo que vemos y hacemos, pero inconscientemente lo percibimos. No hacemos lo que no debemos hacer inconscientemente.
Entonces, ¿de qué libertad me habla?
Hay de 10.000 a 20.000 millones de neuronas en nuestra corteza cerebral, su capacidad combinatoria es prácticamente infinita, así que nuestras memorias, vidas e historia son todas distintas, la capacidad de elegir es inmensa.
¿Pero quién es el que elige?
Nuestra corteza cerebral; si quiere llamarle yo, puede hacerlo.
¿Pero y la conciencia del yo, eso que andan buscando todos los neurólogos?
Sí, como locos... Yo creo que no es la conciencia la que hace las cosas, es la corteza, y cuando la corteza trabaja duro somos conscientes de ello, pero insisto: la mayoría de nuestras acciones son inconscientes.
Entonces la inteligencia cognitiva no es nuestra gran aliada.
Nuestra gran aliada es la inteligencia emocional, con ella avanzamos. Pero la pretendida conciencia intelectual nos sube los humos y es un gran impedimento al altruismo, a la filantropía y a ser más felices.
¿Qué le ha sorprendido?
La capacidad prácticamente infinita del ser humano para superar la desgracia, adaptarse a ella, y la capacidad casi infinita del hombre y la mujer para diseñar el futuro, para imaginar lo que ha de ser; y para las dos cosas se necesita la inteligencia emocional, que es el entusiasmo. Sin entusiasmo, no hay ciencia ni avance posible.

25 d’abr. 2010

"La Avaricia De Unos Pocos Amenaza El Planeta De Todos"

Hervé Kempf, pionero del “decrecimiento económico”; autor de cabecera de Hugo Chávez
LLUÍS AMIGUET, 15 de abril de 2010 - LA CONTRA - LA VANGUARDIA
Tengo 52 años, pero mis causas –y sus seguidores– son jóvenes. Tenemos cinco hijos: mi mujer y yo fuimos hijos de familia numerosa y creemos que es ecológico. Soy católico practicante y hoy nada papista. He participado en la II Conferència del Decreixement, de Barcelona.
¿Esperaba que Hugo Chávez esgrimiera su libro en la cumbre de Copenhague?

Chávez se leyó Cómo los ricos destruyen el planeta en el avión porque se lo había recomendado mi amigo Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique a él y a Evo Morales.AChávez le gustó y lomostró al auditorio en Copenhague.

¿Orgulloso de impresionar a Chávez?

A Chávez le interesó cómo vincula mi ensayo la causa social y la ecológica. Y no es una conclusión doctrinal, sino mi experiencia.

¿Ha sufrido usted explotación?

Cuando veo un africano malviviendo en un suburbio de París y le pregunto “¿por qué estás aquí?”, su respuesta siempre es una historia de explotación del hombre por el hombre y después de degradación del planeta.

Por ejemplo…

Los suburbios de Europa están llenos de inmigrantes que tuvieron que abandonar el medio ambiente donde nacieron, porque está exhausto tras la explotación abusiva. Son africanos que inmigran porque no han podido seguir siendo pescadores o cazadores o agricultores en su tierra, porque los recursos de sus mares, campos y selvas han sido esquilmados.

Ese camino de África a Europa antes lo hicieron mercancías, valor y plusvalías.

Vienen aquí porque no les hemos dejado nada allí para que puedan sobrevivir. ¿Por qué cree que actúan los piratas somalíes? ¿Porque son malos y peligrosos “terroristas”?

Yo no justificaría la piratería.

Pero expliquemos sus causas: eran pescadores que hoy no pueden competir con las modernas flotas de pesca como la española, por cierto, o la japonesa. Ya no les quedan peces, así que cogen las pistolas.

Podemos rectificar.

Si no rectificamos, nuestros hijos heredarán un planeta degradado por la avaricia y la estupidez de unos pocos. Lo que me preocupa es que estamos ante una crisis ecológica que pone en peligro nuestra propia especie.

¿No es usted algo cataclísmico?

En un siglo hemos llegado al límite de los recursos que durante un millón de años fueron ilimitados para nuestros antepasados: el oxígeno; el agua potable; los mares. En sólo dos generaciones, hemos puesto al planeta al límite y ahora estamos empezando a superar ese límite.

Aún queda planeta.

Ya no para una sexta parte de las especies terrestres hoy extinguidas por la acción humana y que existían sólo hace un siglo. Nuestros hijos sólo pueden ver en fotos animales que nuestros abuelos veían vivos.

“La Tierra da recursos para las necesidades de todos, pero jamás dará suficiente para colmar la avaricia de unos pocos”.

Gandhi no sólo lo dijo, sino que lo transformó en ejemplo al vivir con lo esencial, pero yo me he inspirado en Thornstein Veblen y en su mordaz ironía al explicar cómo las clases altas necesitan alardear de gasto suntuario para retarse entre individuos y demostrar su éxito.

Es la teoría del hándicap, o del pavo real, expuesta aquí por el etólogo evolucionista Amotz Zahavi.

Siempre hemos consumido un exceso de recursos naturales más allá de nuestras necesidades materiales para competir con los demás: las clases altas, para deslumbrar a los demás individuos de clase alta, y las clases bajas han imitado -o al menos lo han intentado– el lucimiento de gasto de las altas para sentirse ascendidas socialmente.

Todo muy humano.

Y las tribus –hoy naciones y estados– han derrochado también recursos de su territorio sólo para exhibir su poder. Está en nuestro instinto. Incluso le diría que hay una parte de esa élite económica que se siente fascinada por la idea de consumir el planeta hasta el final.

¿Quemar Roma como Nerón?

Una pulsión suicida. Piense que consumir es en realidad destruir. El lujo hoy es enemigo de la especie. Y en ese sentido necesitamos decrecer económicamente.

¿Quien más contamina que pague más impuestos?

No basta: hay que cambiar la cultura. Necesitamos una cruzada estética para afear la sobreexplotación del planeta por mera vanidad. Hay que reivindicar la sobriedad.

Pues empiece por países petroleros.

No sólo es la exhibición de riqueza. También el despliegue armamentístico –otra forma de exhibición más perversa y nociva– en otros países de estilos más austeros.

¿Propone una revolución pedagógica?

Propongo que cuando alguien quiera instalar una fábrica o una granja en un valle idílico con un río virginal, y ensucie y contamine ese río –o esa playa– de todos para poder comprarse con las ganancias una mansión gigantesca o… ¡un Rolex de oro…!

Hay otros lujos más inteligentes…

… Y arruinan su río y contaminan sus aguas… ¡para poder construirse una piscina en su jardín…!, que todos le digamos que esa conducta es hortera, ignorante y nos perjudica a todos.

La envidia es más poderosa que la responsabilidad.

Pero nos queda el raciocinio. Nos queda la reflexión: ¿para qué más coches de 100.000 euros, y mansiones con catorce baños? ¿No sería un lujo mayor poder caminar por un bosque frondoso y florido y bañarse en un río limpio?

"Lo Que Hago Me Llena Tanto Que He Olvidado Mi Edad"

Mario Llonch, que a los 61 años dejó el golf, se instaló en una choza en África y fundó una ONG
IMA SANCHÍS, 27 de marzo de 2010 - LA CONTRA - LA VANGUARDIA
69 años. Vivo entre mi ciudad, Barcelona, y Senegal. Estoy casado, tenemos dos hijos, dos nietos en Madrid y 600 de Senegal. Fui textilero, tuve una empresa de asesoría de golf y hoy me dedico a una ONG. Los políticos no tendrían que existir. Soy católico semipracticante.
Vengo de familia textil. El primer regalo que me hizo mi padre fue un mono de mecánico, y me mandó a trabajar de operario a otra empresa.
La corbata le esperaba.
Sí, acabé de director comercial, pero como todo buen textilero en 1978, cerramos. Fue una bonita experiencia.
¿Cerrar?
Aprender desde la base, que me permitió después decirles a los empleados: “Esto se hace así, y hacerlo”.
¿Qué más le ha enseñado la vida?
La vida es como ir en un tren: según en qué estación bajes tienes que cambiar tus prioridades. Adaptación. El futuro es la suma de muchos hoy. Hay que disfrutar el hoy todos los días.
¿Qué hizo tras la crisis?
Pensar durante dos años sabáticos qué quería hacer de verdad, y monté una empresa de golf, que era mi hobby.
¿Y cómo fue a parar a Senegal?
Fui a Senegal a montar un negocio inmobiliario que no quedó en nada. Mi mujer, que siempre ha estado involucrada en temas sociales, contactó con unas misioneras y el último día me llevó a ver lo que hacían.
¿Tanto le emocionó?
Podríamos ayudar a estas monjitas”, me dijo. Y yo dije: “No”.
¿No?
“Vamos a venir a vivir aquí y vamos a ayudarles directamente”. Tal vez estaba sensible, tal vez fue que allí oí el silencio por primera vez en mi vida; pero vi que se podían hacer muchas cosas, que podía ayudarles. Fue como un chasquido.
Radical.
Mucho. Ahora seis meses al año vivimos en una casa sin electricidad, ni agua corriente, ni televisión, ni frigorífico. Al principio, lo más duro fue entender a la gente, porque sus prioridades no tienen nada que ver con las nuestras, ni su conversación: buscaba blancos desesperadamente.
Curioso.
… Es que los veía negros, muy negros; ahora ya no veo el color. He profundizado y se han desdibujado las diferencias. Y he descubierto unos valores que aquí se han perdido.
¿A qué se refiere?
El respeto a los mayores y eso tan simple que es ser educado; ellos lo son mucho. También hay cosas que desterrar: igual que aquí hacíamos, acostumbran a pegar a los niños, y no son muy higiénicos.
¿Y cómo le han encajado a usted?
Cuando me exaspero, les grito. “Mario es así, no le hagáis caso”, dicen —ellos no gritan—. En lugar de traer a los niños de África aquí —“Mira qué bonito es todo y ahora vuelve a tu casa”—, deberíamos llevar a nuestros niños allí, para que vieran cuál es su realidad y, pese a eso, su sonrisa y generosidad.
Lo dan todo.
Sí, su generosidad aquí es impensable. Ahora estamos buscando casas de acogida para niños que vienen a operarse y está siendo muy difícil. Por eso creo que hay que darles herramientas que les funcionen en su mundo, pero sin cambiarles la mentalidad. Otro tema es el de la corrupción.
Un tema universal.
Cierto, por eso estamos allí, para que nada se pierda por el camino. Nuestro proyecto pretende desarrollar una zona. ¿Por qué?
Si tienes diez frasquitos de agua y los viertes todos en una planta, la planta crecerá, pero si los repartes… Este mundo sería mucho mejor si hubiera un millón de Vicentes Ferrer en lugar de todo ese dinero público que va de un gobierno a otro sin resultados.
¿Estaba cansado de este mundo?
Necesitaba sentirme útil. Me he pasado la vida dándole a una pelotita con un palo ¡cuando hay tantas otras cosas por hacer! Allí he aprendido un montón de oficios, hago de electricista, albañil, herrero…
¿Y cómo lo lleva su mujer?
Encantada. Sin Senegal, no sé si lo nuestro hubiera durado, porque cada uno hacía su vida. Ahora estamos muy unidos.
Cuando está aquí, ¿cómo se siente?
Me aburro. Mi vida social ha cambiado radicalmente, ahora salimos a caminar y sólo utilizamos el transporte público. Te das cuenta de que necesitas muy poco. Antes necesitábamos mucho y teníamos muchas cenas y conocidos que creíamos que eran amigos. Ya no necesito nada de todo eso.
¿Y los amigos de verdad?
Me gusta reencontrarme con ellos, lo hago cuando organizo torneos de golf para recaudar fondos y en los entierros. La vida son etapas y hay que vivirla para enriquecerse, y yo he tenido la suerte de vivir muchas.
¿Esta es la mejor?
Sí, porque estoy lleno de afecto. Mis “seiscientos nietos senegaleses” corren a abrazarme cuando llego.
¿Qué lección le ha dado la vida?
Nunca digas no a algo, experiméntalo antes, pregúntate: “¿Y por qué no?”. Lo de África fue un por qué no. Las cosas sólo te pasan una vez por delante y hay que estar atento. Si sientes algo, has de hacerlo.
Muchos a su edad ya van de retiro.
Es un error, creo que es el momento en que más tenemos para dar. Yo recluto personas que me ayuden en el despacho, y ahora tengo un ingeniero agrónomo, de 74 años, ¡ilusionadísimo!, que se va a venir seis meses a África para desarrollar el proyecto agrícola. Lo que hago me llena tanto que tengo una vitalidad tremenda, he olvidado mi edad.

"Ante El Mundo Hay Sólo Dos Actitudes: O Miedo O Amor"

Elsa Punset, pedagoga de las emociones
VÍCTOR-M. AMELA, 25 de enero de 2010 - LA CONTRA - LA VANGUARDIA
Soy hija del ´baby boom´ de los 60. Nací en Londres, me crié en EE. UU., Haití, Madrid… y vivo en Londres. Tengo dos hijas pequeñas. Máster en Humanidades por Oxford, me dedico a la pedagogía de la gestión emocional. Soy adogmática. Me permito sentir el misterio.
Vivió en Haití?
Siendo niña, sí. Por eso sé que en Europa vivimos de espaldas a los riesgos que allí amenazan las vidas: allí viven intensamente, aquí vivimos anestesiados.
Pues bendita anestesia.
Pero pagamos un precio: aquí la vida no late. Y, aburridos, llegamos a deprimirnos. Y nos afanamos en distraernos.
¿Y qué propone?
Adiestrémonos en gestión emocional. La ciencia demuestra que todo -hasta un pensamiento- arranca de una emoción: ¡somos animales más emocionales que racionales!
Pobre Descartes, qué viejo se queda…
Sí, pero ¡en las escuelas todavía no enseñamos a nuestros niños a gestionar sus emociones! ¡Qué atraso!: hacerlo reportaría fabulosas bendiciones para ellos y la humanidad.
¿Se puede enseñar a sentir?
Nos enseñan a desconfiar, recelar, sospechar, despreciar, odiar… ¡Que nos enseñen a amar! Nos enseñan que el mundo es peligroso, pudiendo enseñarnos que es fabuloso.
¿Lo es?
Hay sólo dos modos de relacionarse con el mundo: desde el miedo o desde el amor. Sentir curiosidad por el mundo es amarlo, es lo mismo. ¡Es lo que sienten los niños pequeños! Esa inocencia radical, ese amor, curiosidad… es lo que luego nos enseñan a perder.
¿Por qué hacemos eso?
La educación aún premia las emociones defensivas ante el mundo, en lugar de premiar las emociones amorosas hacia el mundo.
Será por algo, ¿no?
Porque seguimos anclados en lo que hace 100.000 años resultó útil para sobrevivir en entornos cuajados de peligros: herramientas -miedo, angustia, tristeza, ira…- que hoy quedan anticuadas y son ya un lastre.
¿Recibió usted de sus padres la educación correcta?
Me dieron las dos cosas que hoy se sabe que son los dos puntales de la felicidad.
¡Dígamelas, por favor!
Una: afecto. Dos: sentido de control sobre tu vida.
Explíqueme esto.
Recibir afecto en la infancia infunde confianza y seguridad ante el mundo. Estudios sobre resiliencia -capacidad para remontar tremendos reveses-demuestran que niños tratados horriblemente que se agarraron a una mirada amorosa… pudieron remontar.
Puntal uno: amor. Puntal dos…
Soberanía sobre tu vida. Mis padres jamás hablaron de “la suerte”, sólo de cómo actuar: eso te enseña a ser el piloto de tu vida.
¿Qué emociones premia usted al educar a sus hijas?
Las ayudo a identificar cada una de sus emociones: así entienden qué está pasándoles.
¿Hay emociones positivas y negativas?
No. Hay emociones útiles e inútiles. Si un día están tristes, las entreno a no temer a la tristeza y a saber qué está mostrándoles.
¿Y qué muestra la tristeza?
El temor por una pérdida: por una ausencia, una carencia, porque algo termina… Si comprendes eso, ¡lo llevas mejor! Si no, esa tristeza puede agobiarte, angustiarte… y hasta llevarte a medicarte sin necesidad.
Eso se hace mucho por aquí.
Porque no escuchamos lo bastante las voces de nuestras emociones. Habitúate a escucharlas y entenderás tus pasiones. Y una vida con pasión y sentido es más feliz.
¿Cómo puedo descubrir mi sentido?
Al levantarte, cuestiónate: “¿Qué me hace hoy levantarme?”. El psicólogo Viktor Frankl lo planteó más crudamente: “¿Qué impide que hoy me suicide?”. Lo que se esconde tras la respuesta es tu sentido.
¿Y luego?
Aliméntalo. De lo contrario, podrías matarlo de hambre. Hazte regalos emocionales. Quizá sea apuntarte a una clase de baile… ¡Siembra tu vida de pequeños cambios!
¿Eso me hará más feliz?
Conozco un estudio hecho sobre 5.000 personas: un 10% declararon ser felices. Pues bien, se observó que esas 500 personas habían seguido un patrón común…
¿Cuál? Cuente.
Se habían marcado una meta. La habían puesto por escrito (o se la habían contado a conocidos), en una especie de compromiso público. Habían establecido metas volantes, etapas menores en el camino hacia su gran objetivo. Y cada vez que alcanzaban una meta volante, se gratificaban con algo.
Tomo nota.
Un amigo mío indio me dijo: “A vosotros os entierran a los 80 años, pero os morís a los 20″. Me hizo pensar… Hoy sabemos que nuestro cerebro es muy plástico: ¡podemos reinventarnos cada día durante 80 años! No lo hacemos. ¡Atrevámonos, pues es posible!
Excitante: reinventarte cada día.
Abrámonos a la realidad…, que incluye el misterio. Darle la espalda a lo inconsciente y a lo misterioso nos priva del 80% de la realidad, ¡la convierte en plana y aburrida!
¿Cómo aconseja mirar la realidad?
La ciencia nos habla de lo que sabe, pero no puede hablarnos de lo que no sabe. No prescindas de todo eso. ¡Permítete inventar preguntas y soñar respuestas! Es esa capacidad de inventar y soñar (y no sólo la de analizar) la que nos hace plenamente humanos.
Gracias, maestra.
¡Los maestros son los niños! Ellos nacen libres, con esa inocencia radical abierta al misterio, a la confianza en la vida y al amor al mundo. Si la conservásemos…, ¡seríamos siempre creativos y felices!

"No Tengas Miedo A Probar Algo Nuevo"

Robert Horvitz, premio Nobel en Fisiología y Medicina en el 2002
IMA SANCHÍS, 02 de marzo de 2010 - LA CONTRA - LA VANGUARDIA


62 años. Nací en Chicago y vivo en Boston. Estoy casado y tengo una hija de 16 años y dos hijastros. Soy catedrático de Biología en el Instituto Tecnológico de Massachusetts e investigador del Howard Hughes. Mi política es promover la salud mundial. No tengo creencias.

¿La muerte es necesaria para la vida?

Sí, y ese es el descubrimiento por el que se me conoce: la comprensión de cómo y por qué las células mueren.

Algunas no quieren morir.

Y provocan las enfermedades autoinmunes.

¿Son células programadas para suicidarse o hay células policía que las matan?

La gran mayoría tiene esa capacidad de suicidarse, pero otras son instruidas.

¿Algunas consiguen burlar a la policía?

Sí: las células oncológicas, que interrumpen el suicidio celular. El cáncer son células que se dividen y dividen, pero también ocurre que algunas deciden no morir.

¿Entonces, un tumor es el ansia de vivir de esas células suicidas?

Sí, en un tumor hay exceso de poca muerte.

Usted dio conferencias sobre la paz.

Una cosa que tiene recibir el Nobel es que al día siguiente de que te lo entregan todos suponen que eres un experto en casi todo. Pero mis conocimientos de la paz se resumen en una frase: la paz mundial es buena.

¿Qué es lo más importante que ha aprendido en su vida?

Tener bien claras las prioridades: las personas son lo primero, la familia es crucial, los amigos y, en general, nuestra responsabilidad de unos con otros. Si pensáramos en los demás, el mundo sería un lugar mucho mejor, porque todos somos muy parecidos.

Espejos los unos de los otros.

Pat McGovern es un hombre de negocios de mucho éxito. Fuea un país y encontró personas maravillosas pero que odiaban a las del país vecino. Acudió entonces al país vecino y encontró de nuevo personas maravillosas que odiaban a sus vecinos.

Muy humano.

"¿Por qué la gente es de naturaleza buena pero desarrolla esos sentimientos de odio?", se preguntó, y llegó a la conclusión de que la respuesta debía de estar en el cerebro y fundó el instituto en el que yo trabajo, el McGovern para la Investigación Cerebral del MIT, con la esperanza de mejorar la sociedad. Este planteamiento es el que me llevó a mí a aceptar la invitación de hablar sobre la paz mundial.

¿Y han entendido algo?

Llevamos muchos años intentando comprender cuáles son las diferencias entre el hemisferio izquierdo y el derecho, y lo hacemos a través del cerebro de un pequeño gusano, el mismo que yo he utilizado para comprender la muerte celular.

El C. elegans.

Hemos identificado los genes que hacen que los hemisferios sean diferentes. Ahora nos planteamos cómo funcionan y qué controlan, pero no se lo hemos dicho a nadie.

De acuerdo. ¿Cuál ha sido la decisión más difícil de su vida?

He tomado decisiones que algunos considerarían difíciles, pero yo las he vivido como experimentos. Verá: me licencié en Matemática Teórica y en Economía, pero continué estudiando Biología, una gran decisión.

¿Qué le llevó a ese cambio?

En la universidad compartía habitación con un compañero que decía que la biología era interesante, así que en el último año me matriculé en Biología, me gustó y le dije al profesor: "Me voy a licenciar en Matemáticas y Economía, pero me gusta lo que usted explica, ¿le parece una tontería que continúe?".

¿Y qué le dijo?

"Mis estudios y mi doctorado son de Física". El mensaje que interpreté y el que ha regido mi vida es: no tengas miedo a probar algo nuevo. Si te es atractivo, inténtalo, y si no funciona, prueba otra cosa.

Valiente.

Yo me doctoré en el estudio de los virus que infectan a las bacterias, pero decidí que quería aprender sobre los sistemas nerviosos: otro experimento. Me trasladé a Inglaterra para hacer ese trabajo.

¿No le tildaron de picaflor?

Biólogos muy reconocidos me advirtieron que si cambiaba tanto de campo acabaría con mi carrera. Pero yo quería hacerlo.

¿Cree que en su vida hay un hilo conductor?

Sí. Mis padres me inculcaron un gran respeto por el aprendizaje. Siempre me repetían: "Hazlo lo mejor que puedas", y a lo largo de mi vida eso ha sido lo que he hecho, junto con seguir mis intereses. El resultado han sido mis cuatro vidas, aparte de mi vida familiar, que es la más importante.

Cuénteme.

En el MIT soy investigador de ciencia básica y estudio un gusanito muy pequeño. Durante veinte años he colaborado con un amigo neurólogo y juntos hemos estudiado las enfermedades neurológicas. La tercera vida es ir a Washington y educar a los miembros del Congreso sobre la importancia de la investigación científica, a lo que dedico mucho tiempo: ya me he reunido con cuatro presidentes estadounidenses.

¿Y la cuarta?

Es comercial. La investigación que yo hago lleva a descubrimientos que intento que sean útiles, así que participo en la industria de la biotecnología. He fundado cinco empresas. Hemos desarrollado dos fármacos (que no me pertenecen) que se están probando en pacientes con enfermedad hepática y en enfermos de cáncer con excelentes resultados.

Impactante.

Haber podido ir de un gusano a un paciente habiendo participado en todos los pasos de ese camino es algo muy gratificante.

"Según Como Uno Dé Los Buenos Días..."

Ani Choying Drolma, monja nepalí cantante
IMA SANCHÍS, 06 de junio de 2007 - LA CONTRA - LA VANGUARDIA
Según el tono que yo utilice al decirle buenos días, usted tendrá más o menos predisposición a escucharme.
Estoy de acuerdo.
La música y el canto permiten a los que abrir su corazón, es uno de los mejores vehículos para transmitir sentimientos.

Escuchamos poco.

Estamos ocupados en que los demás nos escuchen, y eso rompe la comunicación.

¿A usted cuándo empezaron a escucharla?

Soy la hija mayor de una familia de clase media con dos hermanos varones, así que estaba destinada a realizar las tareas domésticas y callar. Preferí ser monja. Lo planteé a los diez años y mis padres aceptaron a cambio de tres años más de trabajo.

¿Y el príncipe azul y todas esas cosas?

Siendo niña decidí no casarme jamás.

¿No le gustó lo que vio?

Las relaciones que viví en casa y la que vi entre mis vecinos eran desalentadoras. La sociedad nepalí es muy machista. Mi padre era agresivo, vi sufrir mucho a mi madre. En la sociedad nepalí nacer mujer significa olvidar cualquier deseo en función del marido y la familia. Los hombres creen que su mujer les pertenece.

Su padre también le pegaba a usted.

Sí, nos pegaba indiscriminadamente. Solía usar una vara. Era un enfermo.

¿Alcohólico?

Bebía, pero no era un alcohólico.

Entonces, ¿enfermo en qué sentido?

Yo odiaba a mi padre, me pegaba tanto que pensaba que no debía de ser mi padre. Mi maestro, Urgyen Tulku Rinpoche, me pidió que intentara pensar algo positivo sobre él y me di cuenta de que era un hombre que trabajaba muchísimo para darnos de comer; así, poco a poco entendí que él no era feliz y que su rabia era frustración. De ese modo pasé de sentir odio a sentir pena por mi padre.

¿Le sirvió de algo?

Sí, me ayudó a perdonarlo. Él me ha dado la vida, y la vida es preciosa, ese descubrimiento me permitió empezar a amarlo y a cuidarlo. Siento que es mi responsabilidad ayudarlo ahora que se ha quedado solo.

Tiene suerte su padre.

Soy yo la que debo darle las gracias, porque si no me hubiera tratado tan mal, no me habría hecho monja ni habría descubierto a mis maestros, ni tampoco que hay cosas buenas en todos los seres. Dos hombres han cambiado mi vida: mi padre y mi maestro.

Al recibir su compasión, ¿su padre ha cambiado o sigue siendo la misma fiera?

Ahora tiene más paz.

Su padre también es budista, ¿qué ha hecho con sus creencias?

Culturalmente es budista, pero eso no significa nada; las religiones son sólo etiquetas.

Su madre ha muerto hace poco. ¿Qué ha entendido?

La impermanencia.

¿Cuándo descubrió su voz?

Fue un productor norteamericano que vino al monasterio, Steve Tiggetts. Hicimos un primer CD y tuvo tanto éxito en EE. UU. que decidieron lanzarme al mercado mundial.

¿Por qué aceptó?

La razón inicial fue ver mundo, pero llegó el primer cheque, ¡era muchísimo dinero!, y comprendí que podía realizar mi sueño: la escuela para monjas.

¿Y por qué una escuela para monjas?

Si quieres ayudar a los demás, has de ser capaz de conocer sus problemas, los problemas del mundo, y saber comunicarte. Si podemos tener los mismos estudios que los monjes, seremos más efectivas y prácticas.

Sí, pero no entiendo por qué no ha fundado una escuela para niñas, monjas o no.

Estoy preparando mi ejército: estas mojas capaces de argumentar, empleando también la razón, el poder de la compasión volverán a sus aldeas y educarán a las niñas.

De manera que, para usted, es más importante la educación que la música en sí.

La música es mi instrumento, tal como la palabra es el suyo. Pero fíjese en que las palabras no son la entrevista... ¿De qué son instrumento sus palabras y mi música...? De su corazón y su mente, de mi corazón y mi mente.

Así debería de ser.

La música me permite llegar a lo más profundo de mi ser, sacar lo que hay ahí y transmitirlo a través de ese don que es mi voz.

Dicen que su voz y su canto curan.

Cuando me siento triste, confundida o enfadada, rezo. Y rezo cantando mis mantras desde mi alma; eso hace que me sienta mejor. En mis conciertos canto lo mismo que en privado y desde el mismo lugar. Es posible que esa vibración que sale de mi alma haga que los demás se sientan mejor.

¿Qué le ha enseñado su maestro?

A comprender que lo importante es cómo percibes las cosas: si es de manera positiva, el efecto será positivo, y viceversa. A no pensar que el juicio que tú emites es el juicio correcto. A no responder a una injusticia con otra injusticia, al dolor con más dolor. Mi maestro ha nutrido mi corazón.

¿Qué merece la pena en la vida?

Nunca debes hacerte daño a ti mismo, a tu alma. Encontrar el verdadero sentido a tu existencia en este mundo.

Eso es muy difícil.

A menudo lo más simple parece lo más complicado, precisamente por ser demasiado sencillo. Todo es muy lógico...

¿En qué está pensando?

Todos queremos ser felices y estar bien, centrémonos en ello: si yo le trato bien, usted sonreirá. Si usted sonríe, yo también sonreiré. Si yo le grito, usted dejará de estar feliz y me tratará mal, y yo le trataré todavía peor. Lo que siento lo transmito y se me devuelve.

"Hay Que Ser Coherente Con Las Propias Ilusiones"

Josep López, escritor y asesor de escritores
IMA SANCHÍS, 09 de setiembre de 2009 - LA CONTRA - LA VANGUARDIA


Tengo 41 años. Nací en Barcelona y vivo en l'Ametlla del Vallès. Estoy casado y tengo dos hijos, de 11 y 7 años. Licenciado en Ciencias de la Información. Aborrezco la injusticia, y los políticos actuales me parecen flojos. Prefiero la espiritualidad a la religión.

Y la ilusión se va… Porque dejamos de atenderla, y porque vivimos vidas que no nos corresponden, nos resignamos a vivir la vida que otros conciben para nosotros: "Deberías hacer esto y lo otro"...

Usted, ¿cuándo perdió la ilusión?

En el momento en que entendí la vida como un lugar duro en el que había que sobrevivir y hacer lo que tocaba hacer en lugar de aventurarme a realizar lo que me pedía el corazón, que era escribir.

¿Qué ocurrió?

Tenía 28 años, trabajaba en una empresa de relaciones públicas porque pensaba que lo que había que hacer era ganar dinero, ascender, tener una familia… Así estuve once años, pero el cuerpo empezó a darme avisos: crisis de pánico, tristeza súbita, depresión.

¿La sensación de que la vida no tiene sentido?

Sí, pero cualquiera que hubiera visto mi vida desde fuera hubiera dicho "¡qué suerte!". Tenía un buen trabajo, una familia estupenda..., quizá por eso me costó tanto salir de la depresión. Socialmente tenemos la obligación de ser felices y ocultamos todo aquello que representa una emoción negativa.

Eso es ser civilizado.

Mejor desenmascarar lo negativo: la tristeza, la rabia o el miedo hay que afrontarlos. Me llevó tiempo empezar a escuchar a mi cuerpo y aún más entenderlo.

¿Qué le decía?

Que no hay que renunciar a los sueños.

A veces, simplemente los olvidamos.

No hay que sustituir la ilusión por esos pésimos actores secundarios: el positivismo o el conformismo. Hay que aceptar la realidad y a uno mismo con sus limitaciones, pero no hay que dejar de escuchar lo que nos dice el corazón, esas cosas que te hacen vibrar. Y cuando pierdes la ilusión, tienes que pararte e intentar recordar qué es lo que en algún momento te hizo vibrar y reconducir tu vida hacia eso.

Solemos colocar fuera de nosotros las cosas vibrantes, los deseos.

Cuando estás deprimido, y yo lo he estado durante años, no ves más allá. Te construyes una celda, cierras y te tragas la llave. Convencido de que no puedes salir de ahí, te identificas con esa situación y temes que si sales perderás tu identidad.

Entiendo.

Durante años fui una persona taciturna, tristona, con tendencia a la nostalgia, estaba identificado con esa imagen. Pero también te puedes identificar con la imagen contraria porque también eres la contraria: la alegría, las ganas de vivir, la ilusión. Tiene mucho de actitud.

¿Cuál cree que es el camino?

Primero detenerte, buscar la serenidad, permitirte sentir lo que sientes.

¿Incapacidad?

Pues sí, contémplala. El segundo paso es rastrear en tu pasado, pero sin buscar las justificaciones a tu depresión porque caes en el victimismo. Quizá se trate de aceptar el pasado pero decidir que quieres vivir de otra manera y atreverte a imaginarlo.

¿Qué significa eso?

Que las elecciones de tu vida las puedes tomar siendo coherente con tus ilusiones y deseos. Hay que recomponer la ilusión con los pedazos que hayan quedado, siempre es posible volver a soñar. Hay que ir a la infancia.

Suena tópico.

Lo sé, pero es cierto: mientras somos niños nos tomamos la vida como un juego, pero cuando crecemos nos dicen: "Se acabó el juego", y nos quitan algo muy valioso: entender que la vida tiene mucho de juego.

En el juego hay reglas.

Sí, y ganadores y perdedores, cosas buenas y malas que hay que aceptar con la distancia del jugador. Ilusión viene de illudere,que significa jugar. Sin juego no hay ilusión.

Lo decisivo de la ilusión es la anticipación.

La ilusión no sólo es proyectarte hacia el futuro pensando que aquello que deseas algún día se hará realidad, sino alimentar el presente con ilusión. La ilusión no huye del presente, significa estar en tu camino, haciendo lo que tú quieres hacer. Tendemos a pensar que la ilusión es una huida del presente.

Solemos colocar las ilusiones fuera de nosotros: una casa con jardín, un descapotable…

En ese caso, hay que preguntarse: ¿realmente es eso lo que me hace ilusión, o me hace ilusión lo que vendría con eso? ¿Me hace ilusión tener una casa, o estar a gusto en un lugar rodeado de la gente que quiero y que vengan mis amigos a visitarme?

Así es.

Yo distingo entre las pequeñas ilusiones y las grandes. Las pequeñas no te llenan la vida, son como pequeños afluentes que van a dar al gran río de la ilusión, que es ni más ni menos que darle sentido a tu vida. La ilusión por los objetos, en última instancia, tiene que ver con sentirse querido; esa es la gran ilusión de la mayoría.

¿Qué ejercicio propone para conseguir vivir ilusionado?

La conciencia, tomar conciencia cada día de cómo estás, de cómo te sientes y ser consciente de que tú eres algo más que eso que estás sintiendo. Tendemos a identificarnos con nuestras emociones, pero nosotros somos algo más que nuestras emociones, así que podemos transitar por ellas y decidir si queremos seguir estando tristes o cambiar.